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Adriana Cerezo se queda a 7 segundos del oro perfecto

La jovencísima de 17 años Adriana Cerezo se quedó a siete segundos del oro perfecto. Iba ganando por un punto a la tailandesa Wongpattanakit en la final de -49 kgs. de taekwondo cuando encajó un inesperado puñetazo en el plexo solar: dos puntos para su rival, 11-10 en el marcador y sin tiempo para reaccionar. Primero lloró y luego sonrió la madrileña, lamentando que se le escapara el triunfo pero consciente de que había hecho hisoria al sumar la primera medalla española en los JJ.OO. de Tokio, una plata sensacional por cómo la logró.

Se sabía que Adriana Cerezo era un talento precoz, por fuerza lo es alguien que menos de un año después de pasar a categoría absoluta gana el Preolímpico y que asimismo se cuelga el oro en el primer Europeo que disputa. Pero unos Juegos Olímpicos son otro nivel, un escenario enorme, que impone. O al menos debería, pero eso no se aplica a alguien que tiene un desparpajo fuera de lo común.

La de Alcalá es una echada p’alante, una polvorilla, algo que dejó bien claro su inmaculado trayecto hacia una final que nadie descartaba a priori pero que tampoco nadie imaginaba de modo tan rotundo. En primera ronda, triunfo holgado por 12-4 sobre la serbia Tijana Bogdanovic, segunda del ranking y con varios podios mundiales y continentales a su espalda, que además le sacaba 8 cm. de estatura en un deporte donde la envergadura es un valor añadido. Y Adriana sólo estaba calentando.

En cuartos de final se encontró un escollo inmenso, la china Jingyu Wu. 34 años y considerada la mejor de la historia en su categoría, dos veces campeona olímpica en Pekín y Londres y dos veces campeona del mundo. No está ya en su cénit, pero su mera presencia amedrenta a las rivales. No a Cerezo, desde luego: ni siquiera necesitó del tercer asalto, triturándola por 33-2.

Y las ‘semis’, las puertas de las medallas, lejos de inculcarle dudas hicieron que se creciera aún más. La turca Rukiye Yildirim, 3ª del ranking y dos veces campeona de Europa, volvió a salir escaldada por 39-19. Pero aún quedaba la prueba más dura.

La tailandesa Panipak Wongpattanakit, nº 1 de este cuadro olímpico de -49 kgs., está en su cénit a los 23 años y es doble campeona mundial. Y estaba avisada porque a nadie pasó desapercibida la actuación del ciclón de Alcalá de Henares. Aún así, Adriana la llevó al límite y dominó el tanteo de la final casi siempre en una noche perfecta, salvo por los siete últimos segundos.

Esta es la séptima medalla olímpica para el taekwondo español (un oro, cinco platas y un bronce), que inauguró su cosecha en Sydney’2000 con Gabriel Esparza y que también sumó en Londres’012 (tres podios) y Río’2016 (dos).

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