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Como analistas, nos importa el cuándo. Al segmentar los 25 goles totales en tramos de 15 minutos, descubrimos patrones muy interesantes sobre la intensidad de los partidos:

  • 1′ al 15′ (7 goles): ¡Efectividad tempranera! El arranque de los partidos es letal. Los equipos salen concentrados o aprovechan las distracciones lógicas del inicio.

  • 16′ al 30′ (3 goles): Tramo de meseta. Las defensas se asientan y el juego se disputa más en el mediocampo.

  • 31′ al 45′ (6 goles): Ráfaga antes del descanso. El cansancio físico de la primera mitad empieza a abrir espacios.

  • 46′ al 60′ (4 goles): Golpes estratégicos tras la charla técnica del entretiempo.

  • 61′ al 75′ (3 goles): Momento de mover el banco; tramo de fricción.

  • 76′ al 90′ (2 goles): El cierre del telón. Pocos goles, lo que habla de cierres de partido ajustados o resistencia física para aguantar el resultado.

Dato Clave: El 52% de los goles (13 de 25) se convirtieron en el primer tiempo. Esto demuestra una clara tendencia ofensiva y de alta intensidad desde el pitazo inicial.

Redacción: Pablo Andres