¡Exactamente! Hoy es un día especial para esos «locos» que deciden usar las manos en un deporte de pies. Es un homenaje muy merecido, especialmente considerando que la iniciativa nació en México (donde Miguel Calero es una leyenda absoluta del Pachuca) y rápidamente se extendió por todo el mundo.
Ser arquero no es para cualquiera; es pasar de héroe a villano en un segundo, tener una resiliencia de acero y, como bien mencionas, una capacidad de liderazgo única.
Aquí te dejo algunos datos rápidos para elevar el brindis por los dueños del área:
¿Por qué Miguel Calero?

El «Cóndor»: Apodado así por su gran envergadura y espectaculares lances.
Goleador: A pesar de ser portero, ¡llegó a marcar goles! Uno de los más recordados fue un cabezazo agónico con el Pachuca.
Legado: Su fallecimiento en 2012 conmovió al fútbol latinoamericano, lo que impulsó a la marca de guantes Rinat a proponer esta fecha como un tributo permanente.
Lo que hace única a esta posición
La Soledad: Es el único que entrena aparte y el que celebra los goles a 100 metros de distancia de sus compañeros.
El Uniforme: Históricamente, han sido los más extravagantes cómo olvidar a René Higuita.

La Regla del Error: Un delantero puede fallar cinco goles y ser figura si mete el sexto; un arquero puede salvar diez, pero si falla una, esa es la que queda en el resumen.
»Dicen que hay que estar un poco loco para ser arquero. Yo digo que hay que ser muy valiente para ser el último hombre en pie».
Redacción: Pablo Andres