El fútbol infantil femenino de Río Cuarto está por cerrar otro emocionante capítulo. Mientras se define la Zona de Oro, la Zona de Plata del Torneo Infantil Sub-14 también llega a su vibrante final, y el Centro Social se perfila como uno de los grandes protagonistas. Tuvimos la oportunidad de hablar con la arquera del equipo Abril Catena, cuya perspectiva refleja la gran evolución que ha tenido el fútbol infanto-juvenil del club.
La portera compartió la mentalidad con la que el equipo encaró el inicio del torneo, conocido como la etapa de adaptación. «Nosotras entramos al torneo adaptación con la mentalidad de ir a jugar partidos para entrenar y practicar», confiesa. Las expectativas iniciales eran modestas, impulsadas por los directores técnicos. «Desde los primeros partidos los profes y Eliana Orlando y Valentin Leal nos dijeron que nosotras fuéramos a divertirnos y que ganamos , llegando a la final, queríamos ser campeonas», revela, señalando que uno de los objetivos era también «sumar chicas que, por Liga, no podían jugar».

El camino recorrido ha sido una grata sorpresa para todos. La arquera no oculta su asombro ante el logro. «Yo, en lo personal, es como que no me lo creo», afirma. Para ella, el verdadero indicador de éxito es la comparación interna. «Si vos comparás este equipo… con el conjunto de chicas del anteaño pasado, ahí es cuando realmente te das cuenta de cuánto creció el infanto juvenil femenino del Social.»
El crecimiento del equipo tiene un sabor especial, ya que a fines del año pasado existía una gran incertidumbre. «Me acuerdo que a fines del año pasado, varias chicas teníamos la duda y miedo de que este año no se armara la Sub-14 en el Social, que eso iba a significar que no íbamos a poder jugar más, y ahora estar en una final es un montón.»
La Meta de la Plata
Cuando el torneo se reestructuró, dividiéndose en Zona de Oro y Zona de Plata, el equipo se fijó un objetivo claro que sirvió de catalizador. «Cuando nos enteramos como equipo que después de la primera etapa se iba a dividir, los profes y también obvio entre nosotras las jugadoras se empezó a hablar y plantear que teníamos que quedar entre los mejores tres«, explica.
A partir de ese momento, la dedicación se intensificó: «Se fue trabajando, nos fuimos produciendo y poniendo objetivos, que entre todas se fueron logrando, hasta llegar a dónde estamos».
La arquera valora la experiencia como un proceso constante de perfeccionamiento. «En lo personal, todo fue mucho aprendizaje, equivocarse, trabajarlo y corregirlo», sostiene. La emoción es palpable: «Es como muy emocionante y me cuesta creer hasta dónde llegamos, tanto como equipo como yo en lo personal como arquera».
Soñar y Crecer
Respecto a la final, el deseo de la victoria es universal. «Y sí, obvio, yo creo que es el sueño de cualquier niño/niña que empieza a jugar al fútbol. El ganar una final y ser campeón,» reconoce.
Sin embargo, para ella y varias de sus compañeras, el verdadero triunfo va más allá del trofeo. «Igual, aunque sea muy lindo llegar a una final y ser campeón, para mí y otras chicas el objetivo es mejorar cada día, como equipo y como jugadora.»
El Centro Social Sub-14 es un ejemplo de cómo la mentalidad de entrenamiento, el compromiso grupal y la superación del miedo pueden transformar un equipo de adaptación en un finalista. Independientemente del resultado, estas jóvenes ya han demostrado que el futuro del fútbol femenino del club está en buenas manos.
Redacción: Pablo Andres