La historia se sigue escribiendo con botines de mujer. La Selección Argentina de Fútbol Femenino ya palpita lo que será su quinta participación en una Copa del Mundo, cuando en 2027 la pelota empiece a rodar en Brasil. No será un torneo más: por primera vez, el máximo certamen de la FIFA se disputará en suelo sudamericano, un escenario que promete fútbol, pasión y, para la Albiceleste, el enorme desafío de consolidar su crecimiento en la elite global.
El camino no ha sido sencillo, pero la constancia empieza a transformarse en costumbre. Con esta clasificación, Argentina reafirma su lugar en el mapa grande del fútbol femenino, sumando una nueva estrella a su bitácora mundialista.
Las cuatro páginas de nuestra historia
Para entender el valor de Brasil 2027, es fundamental mirar hacia atrás. La Albiceleste ha dejado su huella en cuatro ediciones anteriores, cada una con un sabor y un contexto completamente distintos:
- Estados Unidos 2003 (El debut): El bautismo de fuego. Una Selección amateur, impulsada más por el orgullo que por los recursos, logró una clasificación histórica. Aunque los resultados fueron adversos, se plantó la primera semilla.
- China 2007 (La resistencia): Segunda experiencia consecutiva. Un torneo durísimo que sirvió para entender la enorme brecha física y táctica que existía en aquel entonces con las potencias mundiales.
- Francia 2019 (El renacer y el click mediático): Tras años de invisibilidad y lucha, Argentina volvió con todo. Aquel recordado empate 0-0 ante Japón (potencia mundial) y la heroica remontada 3-3 contra Escocia demostraron que el fútbol femenino argentino había despertado para siempre.
- Australia / Nueva Zelanda 2023 (La consolidación del proceso): Con un plantel que mixturó experiencia y juventud, y un juego mucho más protagonista, la Selección compitió de igual a igual, dejando en claro que el recambio generacional ya estaba en marcha.
Fuente: AFA
REDACCIÓN. Pablo Andres
Foto: TyC