RÍO CUARTO, 18 de febrero de 2026 – La pasión está lista para volver a las canchas. Con el calendario marcando el próximo 15 de marzo en el futbol femenino como el día del pitazo inicial, los clubes de la región atraviesan las semanas más intensas de su pretemporada. Sin embargo, este año la preparación no solo se juega en el césped, sino también en las salas de espera de los centros médicos.
Mientras las instituciones terminan de delinear sus diferentes categorías —desde las infantiles hasta la primera división— para una nueva competencia regional, un cuello de botella administrativo amenaza con dejar a jugadores fuera de la primera fecha: la dificultad para obtener el EMMAC (Examen Médico para la Mediana y Alta Competencia).
El requisito ineludible
El EMMAC no es un simple trámite; es el escudo sanitario y el requisito primordial exigido por las ligas y federaciones para garantizar que cada deportista cuente con el apto físico necesario para la alta competencia. Sin este certificado digitalizado ningún jugador puede ser fichado ni habilitado para entrar al campo de juego.
La carrera contra el reloj (y los turnos)
A menos de un mes del inicio del campeonato, el optimismo de los clubes se ha chocado con una realidad logística compleja. Dirigentes y padres de futbolistas han manifestado su preocupación ante la falta de turnos disponibles en los centros autorizados.
«Estamos encontrando fechas para finales de marzo o incluso abril, es decir, posterior al inicio del torneo», señalan desde las subcomisiones de fútbol infantil de varios clubes locales.