Por la primera vez en su historia, el fútbol femenino de Los Incas participa en la Liga de Río Cuarto y la categoría Sub-16 ya ha alcanzado la final. Una campaña marcada por el coraje, y una pasión inquebrantable.
Sub-16 de Los Incas de Achira, un equipo que, en su año debut en la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto, ha desafiado todas las probabilidades para instalarse en la final de la Zona de Plata.
La voz de la experiencia en la defensa
Cristal Izaguirre, jugadora número 6 y pilar de la defensa, relata con emoción lo que significa este momento:
«Fue un año muy lindo. Es la primera vez que jugamos en la liga de Río Cuarto, así que empezarlo de esta manera es un orgullo grande. Es una oportunidad que deseamos todas siempre y se nos está dando con mucho esfuerzo y dedicación, porque somos pocas en nuestra categoría».
Un triunfo con un nudo en la garganta
Sin embargo, la fortaleza de este grupo se puso a prueba de la manera más dura fuera de la cancha. El pasado 18 de noviembre, el equipo sufrió un golpe devastador: una de las compañeras perdió a su madre. El impacto emocional fue inmenso para un grupo tan unido.

Apenas cinco días después, el domingo 23, las chicas de Achira debían salir a la cancha para buscar el pase a la final.
«Nos presentamos todas con un nudo en la garganta», confiesa Cristal sobre esa jornada decisiva. Fue un verdadero «cóctel de emociones», pero el equipo transformó el dolor en fuerza, logrando el triunfo necesario para acceder a la final, en un homenaje tácito a la resiliencia y al compañerismo.
Un sueño institucional hecho realidad
El éxito deportivo de hoy es fruto de un cambio de mentalidad. Durante años, la integración del fútbol femenino fue una asignatura pendiente en el club. Hoy, gracias a la gestión de la actual Subcomisión, ese muro se ha derribado.
«No queremos desilusionar a la Subcomisión, porque gracias a ellos nos dieron la oportunidad que en años anteriores no querían darnos. Que nos inscribieran en la Liga ya es un sueño cumplido», afirma la defensora.
El anhelo del plantel es claro: que el fútbol femenino en Los Incas no sea algo pasajero. Sueñan con sumar más categorías y, en el futuro, ver al club compitiendo con Primera y Reserva.
Cristal: La pasión que venció al miedo
Detrás de la jugadora número 6 hay una historia personal de lucha que refleja el espíritu del equipo. Cristal padece miopía progresiva, una condición diagnosticada a los 6 años que, durante gran parte de su infancia, la alejó de los deportes por prescripción médica y temor familiar.
No fue hasta los 13 años que, tras preguntarle a su doctora, recibió el «SI» para jugar con precauciones. «Sentí una alegría tan linda porque siempre quise seguir esta pasión», recuerda.

Pero la prueba de fuego llegó en octubre del año pasado. Jugando un torneo, sufrió un accidente con sus lentes que resultó en seis puntos de sutura en el párpado. El entorno le pidió que abandonara, que era demasiado peligroso. Pero Cristal eligió seguir.
«A pesar de los ‘no’ y de todo, quise seguir y no abandonar. Porque realmente, jugando en una cancha es donde siento paz en el corazón y en mi vida. Mi sueño sería seguir con esta pasión como jugadora profesionalmente», concluye Izaguirre.
Pero hubo un factor determinante para sostener este andamiaje: el Director Técnico. Según relatan las propias protagonistas, el «Profe«, Genaro Diaz ha sido el arquitecto silencioso de este éxito. «Es un elemento principal para el equipo. Él viaja desde Río Cuarto y deja toda su vida por venir a entrenarnos y enseñarnos. Gracias a él estamos donde estamos, por su dedicación y compromiso», el sacrificio de viajar kilómetros para fomentar el deporte en Achira.
Este fin de semana, Los Incas de Achira no solo juegan por una copa en la Zona de Plata. Juegan por el honor, por la memoria, y por el derecho a soñar que se ganaron dentro y fuera de la cancha.
Redacción: Pablo Andres