Pasion de Campeonas

Noticias Deporte Femenino

Homenaje y legado: Juliana Gómez, la futbolista que falleció en un accidente .

Este domingo se cumple el primer aniversario del trágico fallecimiento de la joven que tenía 20 años y su familia decidió no quedarse de brazos cruzados: hoy a las 15 lanzarán en el Teatro Municipal de Merlo una fundación que llevará el nombre de Juliana Gómez y que tendrá por objetivo atender las necesidades de las jugadoras y reclamar por mejores condiciones en el fútbol femenino. El plan, fundamentalmente, es ser un nexo entre los clubes y la AFA.

“La idea de la fundación nació en pleno desastre. Recién me estaba dando cuenta de lo que estaba pasando. El odio te detiene y te carcome por dentro, pero Dios me dio fuerzas para perdonar y hacer algo para avanzar”, dijo Marisa en diálogo con TN.

Cuando la mujer habla de perdonar se refiere a Ricardo López, el dirigente del club de 75 años que manejaba el auto que volcó en la ruta 9 y que murió días más tarde a causa de una infección intrahospitalaria. Pero no se limita a él: “Todo fue una cadena de responsabilidades”.

Una pregunta persistente y una fuerte decisión

Luego del accidente en el que murió su hija, había una pregunta que no dejaba dormir a Marisa: ¿la AFA tenía la responsabilidad de darles dinero a los clubes para pagar los micros para trasladar a los equipos? De ser así, ¿por qué las jugadoras de Argentino de Merlo habían tenido que viajar en autos particulares a Rafaela?

“Fui a reunirme y me dijeron que no, pero que si un club pedía ayuda, se la podían dar. No hay nada que regule ese tema. En ese momento les dije que quería hacer una fundación para trabajar en conjunto y me dieron su apoyo”, relató la mujer, que salió de ese encuentro sin saber cómo iba a encarar su nuevo proyecto: “Era solo el sueño de una mamá que estaba quebrada y que no conocía a nadie”.

Empezó a caminar y a golpear puertas. Uno de los primeros que le ofreció su ayuda fue Fernando Signorini, histórico preparador físico de Diego Maradona. De a poco, desde todo el país empezaron a llamarla para contarle las malas condiciones en las que están las jugadoras de fútbol

Juliana había heredado la pasión por el fútbol de su mamá, que había jugado en un club de barrio incluso durante uno de sus embarazos, y de su papá. Él la había hecho “hincha de Boca y de Riquelme”.

Con Argentino de Merlo, la joven futbolista jugaba en el torneo de la Primera C, la tercera categoría de AFA. No solo no era profesional sino que tenía que pagar la cuota del club y, para juntar ese dinero, trabajaba en un gimnasio y vendía artesanías.

“Era muy sacrificada, talentosa y aguerrida. Siento que está conmigo y que me inspira. A veces me pasan cosas buenas con esto de la fundación y cuando vengo a casa me dan ganas de llamarla y contarle. Es una sensación loca porque no acepto que ya no está físicamente, pero igual la siento todo el tiempo”, dijo Marisa.