Comencé con una frase que capture la esencia de Noelia y su rol
En el corazón de la Liga Regional de Río Cuarto, donde la pasión por el fútbol se vive con intensidad, Noelia Tissera se planta con autoridad. Para ella, ser árbitra va más allá de aplicar reglas; se trata de tomar decisiones firmes y conducir el espectáculo, donde el público, como ella misma afirma, es el condimento esencial.
La experimentada árbitra de la Liga Regional de Río Cuarto comparte su visión sobre el rol crucial del juez, la pasión del público, la evolución del fútbol femenino y la singular dinámica de seguridad en los partidos, donde los delegados cumplen una función esencial.
En el vibrante escenario del fútbol de la Liga Regional de Río Cuarto, la figura del árbitro se erige como el garante del cumplimiento de las reglas y el conductor del juego. Noelia Tissera, con su experiencia en los campos locales, define claramente su rol: «El árbitro es el que toma las decisiones y conduce el partido». Una afirmación que subraya la responsabilidad y la autoridad que recae sobre sus hombros en cada encuentro.
Para Tissera, la atmósfera que rodea cada partido es un elemento vital. «El público es el condimento del partido», resalta, enfatizando cómo la pasión de los aficionados influye en la experiencia tanto para los jugadores como para el cuerpo arbitral.
Un aspecto fundamental que aborda la árbitra es la igualdad de reglamentos entre el fútbol masculino y femenino. Sin embargo, señala una particularidad en el desarrollo del fútbol femenino en la región: «No hay que olvidarse que el femenino empezó al revés, donde las chicas de primera arrancaron grande sin tener una formación previa como lo hacen ahora las juveniles». Esta observación pone de manifiesto la evolución y el crecimiento del fútbol femenino local, donde las nuevas generaciones se benefician de una formación más estructurada.
En cuanto a su propio desarrollo, Tissera describe un proceso continuo: «Para ser árbitra te va formando partidos tras partido». Además, marca una diferencia significativa con el arbitraje a nivel AFA, donde existen «más formaciones y capacitaciones». Esta distinción subraya la importancia de seguir fortaleciendo la formación de los árbitros en las ligas regionales.
Uno de los puntos más singulares y relevantes que comparte Noelia Tissera se refiere a la dinámica de trabajo en los partidos femeninos. Ante la ausencia de personal policial en muchos encuentros, la colaboración entre el equipo arbitral, los clubes y los delegados se vuelve esencial. «El club, el delegado y todo el cuerpo técnico tienen que trabajar con nosotras. En algún club es imposible trabajar», lamenta Tissera, para luego destacar una práctica particular: «Conmigo los delegados trabajan dentro de la cancha porque ellos son nuestra policía, ya que en el femenino no se cuenta con policías». Esta realidad pone de manifiesto un desafío particular en la organización de los partidos femeninos en la liga.

Finalmente, Tissera aborda la cuestión de los errores arbitrales, reconociendo su naturaleza humana: «Tratamos de tener lo menos posible de errores, pero lo cometemos porque somos humanos». En este sentido, subraya la importancia de la comprensión del juego: «Influye que el árbitro sepa de fútbol para que sepa la interpretación de la jugada».
Las palabras de Noelia Tissera ofrecen una visión profunda y honesta sobre el arbitraje en el fútbol femenino de la Liga Regional de Río Cuarto. Su experiencia destaca la pasión del juego, la evolución del deporte femenino a nivel local, la importancia de la formación continua y, sobre todo, la necesidad de una colaboración estrecha entre todos los actores para garantizar el desarrollo de los partidos en un ambiente seguro y justo. Su analogía del delegado como «policía en la cancha» pinta un cuadro claro de los desafíos únicos que enfrenta el arbitraje femenino en nuestra región.
Redacción: Pablo Andres