El arbitraje regional sigue rompiendo barreras y escribiendo páginas doradas. Noelia Tissera, referente de la Asociación UARC de Río Cuarto, dialogó a fondo tras dar un paso gigante en su carrera: luego de su histórico debut como asistente en el Torneo Regional Federal Femenino durante 2025, este 2026 coronó años de entrega con su estreno como árbitra principal en la Primera División B del fútbol masculino local.
Con la emoción a flor de piel y la satisfacción del deber cumplido, nos abrió las puertas de su historia.
«Pensé que era un error del sistema Comet»
— Noelia, arrancamos por el principio. ¿Cómo te enteraste de la designación y cuál fue tu primera reacción cuando viste tu nombre como árbitra principal para el domingo?
— El viernes por la tarde recibo la designación por el sistema Comet del partido como árbitra principal. Lo primero que pensé fue que era un error. Inmediatamente le comenté al presidente de mi asociación y me confirmó: «Sí, Noe, estás debutando el domingo».
— En ese preciso instante, ¿qué pasaje de tu vida o qué imágenes se te vinieron a la cabeza?
— En un principio se me vino a la mente todo lo que pasé, lo bueno y lo malo; el sacrificio de mi familia y el que hago día a día con mis hijas. Obviamente que empecé a llorar y me dije a mí misma: «Gracias a Dios se me dio».

— Detrás de un debut de esta magnitud hay un camino largo. ¿Qué hay que dejar en el tintero para llegar a la máxima categoría del fútbol masculino?
— Para que se dé esta designación hay base de sacrificio, entrenamientos, estudio, trabajo, disciplina y constancia, sobre todo porque son muchos años que uno se está formando y preparando. Muchas veces tenés ganas de desistir, pero el amor al arbitraje es más grande.
El motor de la superación y el salto de categoría
— Mencionabas la exigencia diaria. ¿Hubo alguna charla previa que te marcara el rumbo para concretar este gran objetivo?
— Sí, hace unos meses atrás tuvimos una reunión con Cardoso y yo el presidente del colegio de árbitros, en la cual nos plantean que estaba la posibilidad de nuestro debut en Primera Masculino, pero que había que redoblar el esfuerzo, el trabajo y el estudio. Fue una motivación enorme, porque este año en particular era lo que quería lograr antes de terminar el año, aunque uno a veces las cosas las ve muy lejanas.
— Venías de tener roce en torneos de gran jerarquía a nivel provincial y federal…
— ¡Totalmente! Tuve la oportunidad este año, en febrero, de salir designada en el Provincial Masculino como cuarto árbitro, como así también en el Federal Amateur Masculino como asistente. Eso trae otro fútbol, otro ritmo de juego, y me dio la posibilidad de abrir más la cabeza arbitralmente.
«El domingo fue mágico, un partido soñado»
— ¿Cómo recordás esas horas previas en la cancha y los primeros minutos con el silbato en la boca?
— El domingo fue mágico. El partido justo para un debut, con gente buena, un ambiente hermoso y el clima acompañó (risas). Al principio tenía muchos nervios, pero después de los 15 o 20 minutos empecé a ser yo, con el carácter que me identifica y dando todo de mí, tanto en lo físico como en lo profesional.

— ¿Cómo fue la recepción dentro del campo de juego por parte de los protagonistas y tus colegas?
— Me tocó un equipo espectacular y con gusto a familia, que es lo que caracteriza a la UARC. Me ayudaron en todo momento y me cuidaron desde el lugar que les tocaba. La verdad, no puedo quejarme: fue algo mágico y soñado, porque además había gente muy especial para mí, como mi familia y mi pilar fundamental, mis hijas.

— La postal de la tarde seguro quedó grabada en tu memoria. ¿Qué pasó al cruzar la puerta del vestuario?
— El partido terminó todo muy tranquilo y, después, al entrar al vestuario llegaron las lágrimas de felicidad, los abrazos con mi cuaterna y con Kiko (Juan José Dardanelli), quien fue y es mi gran referente en este ámbito del fútbol regional.
Redacción: Pablo Andres






